Ingredientes:
90 gr. azúcar granulado
80 gr. mantequilla a temperatura ambiente
7 gr. sal
45 gr. huevo ligeramente batido (equivale a un huevo entero porque lo pesé para asegurarme)
5 gr. extracto de limón (yo utilicé zumo de limón)
450 gr. harina de fuerza (utilicé harina de trigo para repostería)
6 gr. levadura de panadero liofilizada (levadura fresca que venden en muchas panaderías).
Viene en unas pastillas pequeñas pero se utiliza muy poca. Como se puede congelar, la que no utilicéis no tendréis que tirarla.
260-300 ml. leche
115 gr. azúcar con canela (90 gr. azúcar / 15 gr. canela)
Preparación:
Batir el azúcar la sal y a mantequilla a velocidad media en un robot de cocina con el accesorio de pala.
Yo no tengo accesorio de pala así que lo hice con la batidora normal.
Incorporar el huevo y el extracto de limón y remover hasta que quede bien mezclado. Añadir la harina, la levadura y la leche. Mezclar a velocidad lenta hasta que forme una bola.
Este punto fue especialmente complicado porque no formaba bola. En clases de cocina nos enseñaron a utilizar las manos como si fueran palas tal y como lo hacían las panaderías antiguas. Se trata de envolver la masa con las manos de arriba a bajo con movimientos circulares, envolver, levantar, girar y soltar.
Cambiar la pala por el accesorio de amasar y aumentar la velocidad hasta nivel medio. Amasar durante unos 10 minutos o hasta que la masa quede sedosa y fina, adherente pero no pegajosa.
Puede que tengas que añadir algo de harina más hasta conseguir esta textura. Yo tuve que echar bastante más harina pero como lo hacía a ojo hasta que me formó bola, no la pesé.
Engrasar ligeramente un bol con aceite y colocar la masa, dándole vueltas para que quede completamente engrasada. Tapar el cuenco con film de cocina. Dejar fermentar a temperatura ambiente unas dos horas, o hasta que la masa doble su tamaño.
En este punto, como no disponía de dos horas para la espera y soy una impaciente, utilicé un truquillo que teníamos en clase que es calentar a 40 grados el horno, dejarlo enfriar un poco y meter la masa tapada suavemente con un trapo de algodón dentro del horno. No debéis en ningún caso taparla metiendo las puntas del trapo por debajo para que quede atacada sino que que el trapo deberá estar suavemente posado por encima.
Rociar la encimera con un pulverizador de aceite y colocar la masa encima.
En clase, una vez la masa había subido, siempre le dedicábamos un ratito a la masa para que quedara más esponjosa. Para ello, la amasábamos con las manos, formábamos bola de nuevo y la golpeábamos contra el mármol varias veces seguidas: amasar, formar bola, golpear. De este modo, se rompen las fibras y la masa nos queda más esponjosa y moldeable.
Estirar la masa con un rodillo enharinado. Formar un rectángulo de 1,5 cm. de grosor y de unos 30 x 35 cm. de superficie para formar bollos grandes o de 45 X 22 cm. para bollos pequeños. Espolvorear la mezcla del azúcar con la canela sobre la masa y enrollar como un cigarro creando una espiral, con la juntura hacia abajo (No presionar demasiado, ya que los bollos resultantes serán duros y correosos, en vez de blandos y esponjosos). Cortar la masa en 12-16 trozos de 3 cm. de grosor.
Forrar una bandeja con papel de hornear. Colocar los bollos dejando separación de 1 cm. de modo que no se toquen pero que queden unos cerca de los otros.
Dejarlos reposar a temperatura ambiente hasta que se toquen o que casi hayan doblado el tamaño.
Introducir en el horno precalentado a 175º y colocar la bandeja en posición intermedia, durante 20-30 minutos o hasta que queden dorados.
Dejarlos enfriar en la bandeja durante unos 10 minutos, y luego echarles el glaseado por encima, mientras estén templados, pero no calientes.
Para el glaseado:
Echar 2 tazas de azúcar glass en un cuenco. Añadir una par de cucharaditas de limón y una cucharada de canela.
Ir echando hasta 3 cucharadas de leche tibia hasta que se disuelva totalmente el azúcar y obtengas una masa espesa y homogénea.
En el glaseado recorté las cantidades que venían indicadas en la receta de Bea porque era mucha cantidad para los 26 cinnamon rolls que me salieron.
Para merendar:
Las acompañé con unos tés nuevos que he descubierto ayurvédicos y 100% naturales llamados Yogi Tea. Son muy especiados, con canela, jengibre y clavo y vienen con unos mensajes muy elocuentes que me encantan.
Que aproveche…
Por último, dar las gracias a Bea por tan suculentas inspiraciones.
Tuesday, November 29, 2011
Helados de vainilla y fresas naturales
ngredientes:
Unas 12 fresas naturales
Tres cucharadas de azúcar
Solo tendrás que utilizar el azúcar si las fresas no están muy maduras.
3 yogures de vainilla o queso fresco
A elegir las dos opciones: vainilla para los más golosos o queso fresco para los que prefieren contraste neutro con las fresas dulces. Yo me quedo con la versión de queso fresco sin dudarlo. La vainilla con la fresa me parece demasiado dulzona.
En el supermercado no hay yogures de vainilla ni queso fresco así que, si podéis, ahorraos la búsqueda y acudid a un Corte Inglés. Creo que Yoplait y Clesa los fabrican pero en Barcelona estas dos marcas no son fáciles de encontrar.
Galletas de vainilla o chocolate blanco tipo Digestive.
Yo utilicé las Digestive bañadas por un lado de chocolate blanco.
Primero trituramos con la picadora las galletas hasta que obtengamos migas finas. Las mezclamos con el yogur.
A parte, lavamos las fresas y las trituramos hasta que queden completamente licuadas. Si las notas muy ácidas les añadimos un poquito de azúcar. Al gusto.
Las reservamos en un recipiente.
Una vez lo tengamos todo preparado en los dos boles separados, el montaje de los helados se hace en tres pasos:
Primero rellenamos la base de los moldes de helados con la mezcla de yogur y galletas hasta una tercera parte del molde. Los colocamos en el congelador hasta que estén completamente helados (unos 20 minutos).
En segundo lugar, rellenamos el molde con las fresas licuadas hasta cubrir las dos terceras partes del mismo. Los colocamos en el congelador hasta que estén helados. No os olvidéis de colocar el palito de madera en el centro (unos 30 minutos).
Y en tercer lugar acabamos de llenar los moldes hasta el borde con la mezcla de yogur y galletas. (unos 20 minutos).
Yo no tenía a mano moldes de helado y utilicé las tazas de café que también son una buena opción.
Cuando estén listos, los desmoldamos para servir.
Si nos cuesta desmoldarlos, bastará con dejarlos un par de minutos fuera del congelador para conseguir extraerlos sin dificultad.
Cuando los sirváis, hacedlo sobre una bandeja llena de hielos para que las bandas cremosas no se deshagan enseguida. En mi caso, no me dio tiempo de servirlos que ya apareció un inquilino detrás de la puerta reclamando su parte:
Unas 12 fresas naturales
Tres cucharadas de azúcar
Solo tendrás que utilizar el azúcar si las fresas no están muy maduras.
3 yogures de vainilla o queso fresco
A elegir las dos opciones: vainilla para los más golosos o queso fresco para los que prefieren contraste neutro con las fresas dulces. Yo me quedo con la versión de queso fresco sin dudarlo. La vainilla con la fresa me parece demasiado dulzona.
En el supermercado no hay yogures de vainilla ni queso fresco así que, si podéis, ahorraos la búsqueda y acudid a un Corte Inglés. Creo que Yoplait y Clesa los fabrican pero en Barcelona estas dos marcas no son fáciles de encontrar.
Galletas de vainilla o chocolate blanco tipo Digestive.
Yo utilicé las Digestive bañadas por un lado de chocolate blanco.
Primero trituramos con la picadora las galletas hasta que obtengamos migas finas. Las mezclamos con el yogur.
A parte, lavamos las fresas y las trituramos hasta que queden completamente licuadas. Si las notas muy ácidas les añadimos un poquito de azúcar. Al gusto.
Las reservamos en un recipiente.
Una vez lo tengamos todo preparado en los dos boles separados, el montaje de los helados se hace en tres pasos:
Primero rellenamos la base de los moldes de helados con la mezcla de yogur y galletas hasta una tercera parte del molde. Los colocamos en el congelador hasta que estén completamente helados (unos 20 minutos).
En segundo lugar, rellenamos el molde con las fresas licuadas hasta cubrir las dos terceras partes del mismo. Los colocamos en el congelador hasta que estén helados. No os olvidéis de colocar el palito de madera en el centro (unos 30 minutos).
Y en tercer lugar acabamos de llenar los moldes hasta el borde con la mezcla de yogur y galletas. (unos 20 minutos).
Yo no tenía a mano moldes de helado y utilicé las tazas de café que también son una buena opción.
Cuando estén listos, los desmoldamos para servir.
Si nos cuesta desmoldarlos, bastará con dejarlos un par de minutos fuera del congelador para conseguir extraerlos sin dificultad.
Cuando los sirváis, hacedlo sobre una bandeja llena de hielos para que las bandas cremosas no se deshagan enseguida. En mi caso, no me dio tiempo de servirlos que ya apareció un inquilino detrás de la puerta reclamando su parte:
corazones de hojaldre y palmeras de chocolate
Ingredientes hojaldre:
Una lámina de hojaldre fresca comprada en el supermercado o:
300 gr de harina de media fuerza
175 cc de agua fría
25 gr de mantequilla
5 gr de sal
200 gr de mantequilla o margarina especial para hojaldre (fría)
La receta para elaborarlo la podéis consultar paso a paso aquí.
Ingredientes para la trufa:
300 cc de crema de leche
400 cc de chocolate de cobertura
25 gr de mantequilla
1 cucharada sopera de licor
75 gr de azúcar
Corazones de hojaldre con melocotón:
Comenzamos montando los corazones que son lo más sencillo:
Extendemos la masa de hojaldre y dibujamos con un cuchillo el contorno de un corazón un poco más grande que el que queramos como resultado final. Cuando lo tengamos pasamos a recortar con el cuchillo sobre la forma un fino borde de modo que obtengamos un corazón más pequeño y un ribete en forma de corazón que nos servirá para montar encima del primero.
Sin separarlos, el segundo corazón lo elevamos y unimos al primero de forma que obtengamos un corazón listo para ser rellenado:
Pintamos el interior con un poco de mermelada de naranja amarga y lo llenamos de tiras pequeñas de melocotón en almíbar:
Lo colocamos sobre un papel de horno y lo ponemos a hornear a 200ºC unos 10 minutos hasta que veamos que está tostado.
Pasamos a preparar las palmeritas con chocolate.
Palmeras con chocolate y mermelada de naranja:
Empezamos a preparar la trufa:
Colocamos la crema de leche y el azúcar en un cazo y lo calentamos a punto de ebullición. Lo retiramos del fuego y añadimos poquito a poco la cobertura de chocolate hasta que quede perfectamente desecho y tengamos una pasta homogénea. Añadimos la mantequilla y el licor y volvemos a mezclar todo. Dejamos enfriar completamente la trufa.
Colocamos la masa de hojaldre en una superfície plana y la untamos con un pincel de una fina capa de mermelada de naranja amarga.
Con la trufa preparada y ya fría pintamos una segunda capa, esta vez más generosa. Espolvoreamos un poco de azúcar sobre la lámina untada.
Y enrollamos las puntas hacia dentro hasta que estas queden se toquen:
Las cortamos a láminas hasta obtener pequeñitas palmeras que también espolvorearemos de azúcar y pasaremos a hornear 10 minutos a 200ºC sobre un papel de horno.
El resultado, una merendola estupenda:
Una lámina de hojaldre fresca comprada en el supermercado o:
300 gr de harina de media fuerza
175 cc de agua fría
25 gr de mantequilla
5 gr de sal
200 gr de mantequilla o margarina especial para hojaldre (fría)
La receta para elaborarlo la podéis consultar paso a paso aquí.
Ingredientes para la trufa:
300 cc de crema de leche
400 cc de chocolate de cobertura
25 gr de mantequilla
1 cucharada sopera de licor
75 gr de azúcar
Corazones de hojaldre con melocotón:
Comenzamos montando los corazones que son lo más sencillo:
Extendemos la masa de hojaldre y dibujamos con un cuchillo el contorno de un corazón un poco más grande que el que queramos como resultado final. Cuando lo tengamos pasamos a recortar con el cuchillo sobre la forma un fino borde de modo que obtengamos un corazón más pequeño y un ribete en forma de corazón que nos servirá para montar encima del primero.
Sin separarlos, el segundo corazón lo elevamos y unimos al primero de forma que obtengamos un corazón listo para ser rellenado:
Pintamos el interior con un poco de mermelada de naranja amarga y lo llenamos de tiras pequeñas de melocotón en almíbar:
Lo colocamos sobre un papel de horno y lo ponemos a hornear a 200ºC unos 10 minutos hasta que veamos que está tostado.
Pasamos a preparar las palmeritas con chocolate.
Palmeras con chocolate y mermelada de naranja:
Empezamos a preparar la trufa:
Colocamos la crema de leche y el azúcar en un cazo y lo calentamos a punto de ebullición. Lo retiramos del fuego y añadimos poquito a poco la cobertura de chocolate hasta que quede perfectamente desecho y tengamos una pasta homogénea. Añadimos la mantequilla y el licor y volvemos a mezclar todo. Dejamos enfriar completamente la trufa.
Colocamos la masa de hojaldre en una superfície plana y la untamos con un pincel de una fina capa de mermelada de naranja amarga.
Con la trufa preparada y ya fría pintamos una segunda capa, esta vez más generosa. Espolvoreamos un poco de azúcar sobre la lámina untada.
Y enrollamos las puntas hacia dentro hasta que estas queden se toquen:
Las cortamos a láminas hasta obtener pequeñitas palmeras que también espolvorearemos de azúcar y pasaremos a hornear 10 minutos a 200ºC sobre un papel de horno.
El resultado, una merendola estupenda:
Monday, November 28, 2011
ETIQUETA EN CASA
Aunque suene un poco extraño este título, ya que siempre se piensa que las normas de etiqueta se aplican por fuera, eso no es cierto, porque los hábitos que tenemos y el comportamiento que tengamos ante la sociedad, parte de nosotros, nuestra casa, nuestras costumbres y hábitos familiares.
Es aquí donde vemos la importancia de una buena educación en casa que nos facilite la vida, cuando estemos fuera de ella.
Siempre he creído en la frase “si estoy bien por dentro, estoy bien por fuera” y reflejo este estado en cada comportamiento que tengo con los otros. Si mi casa es un completo caos y desorden, mi mente no está tranquila para pensar en otras cosas y no responderé correctamente.
Es por esto que el orden debe ser lo primero, los papeles, el vestuario y los zapatos, siempre deben tener un lugar destinado para ellos y procurar que siempre estén allí, limpios y bien ubicados.
Por más pereza que nos dé, debemos destinar un tiempo a organizar, al principio será largo, pero poco a poco, este tiempo disminuye porque se nos vuelve un hábito poner cada cosa en su sitio y es realmente agradable ese estado de paz interior, cuando sabemos dónde está cada cosa.
Si queremos generar confianza en los demás, debemos evitar esa informalidad, porque no nos confiarán un documento o un objeto para que cuidemos, por miedo a que lo perdamos en medio del desorden y con esto demostramos que difícilmente podemos cuidar de nosotros y de nuestros objetos personales.
No dejemos que la negligencia y el desorden nos invadan, esto nunca dice nada bueno de nosotros.
En cuanto a los documentos, una forma de arreglarlos es cronológicamente por fechas de atrás hacia adelante, donde sea más fácil de ver el documento más reciente. Podemos hacer una barrida y eliminación de documentos cada 6 meses o cada año, conservando en carpetas plásticas solo los más importantes. Podemos destinar carpetas por tema para facilitar la búsqueda o hacer divisiones marcadas para mayor orden.
Otro asunto importante es que siempre debemos verificar los papeles que recibimos a diario, si son cuentas, revisar fechas y anotar en una agenda para no olvidar pagarlas a tiempo, si son volantes o papeles sin mucha trascendencia, leerlos y desecharlos para no acumular basura innecesaria.
En otro post, hablaremos un poco sobre ideas para tener nuestro vestuario y accesorios, de forma organizada, para dar un orden a nuestras vidas desde el fondo y para que aprendas que lo más importante es equilibrar nuestras emociones, con pequeños cambios que nos hagan sentir bien y que a la vez nos lleven a dar más de nosotros mismos, en el trato que tengamos con los demás.
Es aquí donde vemos la importancia de una buena educación en casa que nos facilite la vida, cuando estemos fuera de ella.
Siempre he creído en la frase “si estoy bien por dentro, estoy bien por fuera” y reflejo este estado en cada comportamiento que tengo con los otros. Si mi casa es un completo caos y desorden, mi mente no está tranquila para pensar en otras cosas y no responderé correctamente.
Es por esto que el orden debe ser lo primero, los papeles, el vestuario y los zapatos, siempre deben tener un lugar destinado para ellos y procurar que siempre estén allí, limpios y bien ubicados.
Por más pereza que nos dé, debemos destinar un tiempo a organizar, al principio será largo, pero poco a poco, este tiempo disminuye porque se nos vuelve un hábito poner cada cosa en su sitio y es realmente agradable ese estado de paz interior, cuando sabemos dónde está cada cosa.
Si queremos generar confianza en los demás, debemos evitar esa informalidad, porque no nos confiarán un documento o un objeto para que cuidemos, por miedo a que lo perdamos en medio del desorden y con esto demostramos que difícilmente podemos cuidar de nosotros y de nuestros objetos personales.
No dejemos que la negligencia y el desorden nos invadan, esto nunca dice nada bueno de nosotros.
En cuanto a los documentos, una forma de arreglarlos es cronológicamente por fechas de atrás hacia adelante, donde sea más fácil de ver el documento más reciente. Podemos hacer una barrida y eliminación de documentos cada 6 meses o cada año, conservando en carpetas plásticas solo los más importantes. Podemos destinar carpetas por tema para facilitar la búsqueda o hacer divisiones marcadas para mayor orden.
Otro asunto importante es que siempre debemos verificar los papeles que recibimos a diario, si son cuentas, revisar fechas y anotar en una agenda para no olvidar pagarlas a tiempo, si son volantes o papeles sin mucha trascendencia, leerlos y desecharlos para no acumular basura innecesaria.
En otro post, hablaremos un poco sobre ideas para tener nuestro vestuario y accesorios, de forma organizada, para dar un orden a nuestras vidas desde el fondo y para que aprendas que lo más importante es equilibrar nuestras emociones, con pequeños cambios que nos hagan sentir bien y que a la vez nos lleven a dar más de nosotros mismos, en el trato que tengamos con los demás.
ETIQUETA EN REUNIONES LABORALES
Cuando de “Reuniones Laborales” se trata, encontramos algunos tips importantes que debemos seguir para conservar las mínimas normas de etiqueta:
Siempre debemos avisar días antes la programación de una reunión con la hora, fecha y lugar. Si es posible enunciar el tema para que todos estén preparados y lleven sus argumentos claros para agilizarla.
Si somos buenos planeando, debemos mencionar la duración de la misma para que todos programen sus actividades y estén 100% atentos a esta reunión, durante ese rato, que ojalá sea corto.
Dependiendo de la importancia de la reunión, se debe delegar y dejar a alguien tomando los recados telefónicos mientras se efectúa la misma, a fin de no interrumpir a ninguno de los presentes y poder avanzar.
Como básica norma de cortesía con los presentes se debe empezar cumplidamente y terminar en el tiempo previsto para ello.
Se debe seguir un orden o derrotero específico de los temas a ser tratados y controlar los tiempos para ello, a fin de no extendernos más de la cuenta.
El uso de todas las ayudas tecnológicas debe ser efectivo, organizar con anticipación el video, las diapositivas o cualquier elemento visual que necesitemos, porque nada más inoportuno que improvisar frente a todos y con el tiempo corriendo en contra.
Cuando se trata de reuniones extensas, se debe tener presente ofrecer un refrigerio pero que sea fácil de tomar y que no implique dificultades a la hora de comerlo rápidamente.
Por último, debemos siempre tener una evidencia escrita de dicha reunión y de inmediato, programar una nueva para poder evaluar resultados y que haya continuidad de la misma.
Siempre debemos contar con el tiempo de los demás y no usar su tiempo de descanso para temas laborales, ya que todos tenemos vida personal, familia y otras actividades que requieren de nuestro tiempo libre.
Si somos nosotros los invitados: debemos llegar a tiempo, ir al baño antes, no interrumpir con cualquier excusa, cambiar el celular a modo silencio y estar muy atentos para poder participar. No tomarlo como pérdida de tiempo sino por el contrario, verlo como una oportunidad de mejoramiento en nuestra empresa.
De estos puntos depende que todos asistamos con buena disposición y que sea todo un éxito el buen desarrollo de la misma.
Siempre debemos avisar días antes la programación de una reunión con la hora, fecha y lugar. Si es posible enunciar el tema para que todos estén preparados y lleven sus argumentos claros para agilizarla.
Si somos buenos planeando, debemos mencionar la duración de la misma para que todos programen sus actividades y estén 100% atentos a esta reunión, durante ese rato, que ojalá sea corto.
Dependiendo de la importancia de la reunión, se debe delegar y dejar a alguien tomando los recados telefónicos mientras se efectúa la misma, a fin de no interrumpir a ninguno de los presentes y poder avanzar.
Como básica norma de cortesía con los presentes se debe empezar cumplidamente y terminar en el tiempo previsto para ello.
Se debe seguir un orden o derrotero específico de los temas a ser tratados y controlar los tiempos para ello, a fin de no extendernos más de la cuenta.
El uso de todas las ayudas tecnológicas debe ser efectivo, organizar con anticipación el video, las diapositivas o cualquier elemento visual que necesitemos, porque nada más inoportuno que improvisar frente a todos y con el tiempo corriendo en contra.
Cuando se trata de reuniones extensas, se debe tener presente ofrecer un refrigerio pero que sea fácil de tomar y que no implique dificultades a la hora de comerlo rápidamente.
Por último, debemos siempre tener una evidencia escrita de dicha reunión y de inmediato, programar una nueva para poder evaluar resultados y que haya continuidad de la misma.
Siempre debemos contar con el tiempo de los demás y no usar su tiempo de descanso para temas laborales, ya que todos tenemos vida personal, familia y otras actividades que requieren de nuestro tiempo libre.
Si somos nosotros los invitados: debemos llegar a tiempo, ir al baño antes, no interrumpir con cualquier excusa, cambiar el celular a modo silencio y estar muy atentos para poder participar. No tomarlo como pérdida de tiempo sino por el contrario, verlo como una oportunidad de mejoramiento en nuestra empresa.
De estos puntos depende que todos asistamos con buena disposición y que sea todo un éxito el buen desarrollo de la misma.
CÓMO TENER UNA BUENA POSTURA?
Cultivar la estética y el aspecto físico, es la mejor forma de incrementar nuestra autoestima, y esto es cierto porque cuando adoptamos buenas posturas, automáticamente sentimos que nos eleva el ánimo y nos disponemos a recibir de mejor forma todos los acontecimientos que la vida nos presenta cotidianamente.
Por esto es que se dice que las posturas influyen mucho al momento de expresarnos y vernos ante los demás y la sonrisa en el rostro que también proyecta una buena imagen.
“Como nos ven, nos tratan” y nuestra postura también refleja nuestro interior, entonces aprendamos lo básico, para evaluarnos a sí mismos y ver cómo vamos en este aspecto:
¿Cómo camina una persona elegante?
Espalda muy derecha
Sacando pecho, orgullosos de quién somos
Mirada en alto
Los pies van en línea recta, uno atrás de otro
Manos al compás de los pasos que se muevan naturalmente
Dedos de la mano sueltos, sin tensionar
Rostro amigable, sin fruncir el ceño
¿Cómo se sienta la persona elegante?
Espalda muy derecha
Rodillas juntas
Brazos relajados
Las buenas posturas a nivel físico, son muy beneficiosas para nuestra salud porque evitan cansancio y evitan estrés y si aparte de esto nos elevan la autoestima y nos hacen ver y sentir mejor, entonces a practicarlas todos los días!
Por esto es que se dice que las posturas influyen mucho al momento de expresarnos y vernos ante los demás y la sonrisa en el rostro que también proyecta una buena imagen.
“Como nos ven, nos tratan” y nuestra postura también refleja nuestro interior, entonces aprendamos lo básico, para evaluarnos a sí mismos y ver cómo vamos en este aspecto:
¿Cómo camina una persona elegante?
Espalda muy derecha
Sacando pecho, orgullosos de quién somos
Mirada en alto
Los pies van en línea recta, uno atrás de otro
Manos al compás de los pasos que se muevan naturalmente
Dedos de la mano sueltos, sin tensionar
Rostro amigable, sin fruncir el ceño
¿Cómo se sienta la persona elegante?
Espalda muy derecha
Rodillas juntas
Brazos relajados
Las buenas posturas a nivel físico, son muy beneficiosas para nuestra salud porque evitan cansancio y evitan estrés y si aparte de esto nos elevan la autoestima y nos hacen ver y sentir mejor, entonces a practicarlas todos los días!
CÓMO COMPORTARNOS EN UN BANQUETE?
Asistir a una celebración social como un banquete requiere que tengamos presente, algunas normas mínimas de comportamiento tales como:
Cuando nos ofrecen algo de comer que no nos gusta, podemos aceptar cortésmente y probar un poco, como muestra de consideración con los anfitriones que tuvieron el gusto de invitarnos. Cuando nos negamos a aceptar algo y no recibimos nada de los que nos brindan, la gente puede sentirse mal, tomarlo como un desprecio y hasta preocuparse.
Si por algún motivo no tomas licor, en el momento del brindis debes elevar tu copa y brindar con todos, así sea con agua o gaseosa.
La función de la servilleta de tela es limpiarse los labios y proteger el vestido de algún accidente que pueda presentarse con la comida, esta se desdobla y se pone sobre las piernas. Cuando se termina se pone sobre la mesa.
Cuando todos se encuentren sentados y aunque los platos estén servidos, no se debe empezar hasta que la Anfitriona lo haga primero.
Si la reunión es pequeña se debe dirigir a todos en general la conversación, pero si es una fiesta numerosa, se procura conversar con quién esté al lado.
Si tenemos que dirigirnos al personal de servicio, hagámoslo en voz baja y verifiquemos primero que lo que pidamos no esté puesto en la mesa.
Terminado el banquete, los asistentes deben quedarse un rato más, puede ser unos 30 minutos aproximadamente, porque es de mal gusto salir inmediatamente, demostrando con esto que no fueron sino a comer.
En estos eventos debe estar presente la alegría pero también la discreción al hablar, al tomar licor, al comer…nunca debemos dar aspecto de ordinarios o abusar porque cada exceso puede afectar nuestra salud, nuestra dignidad personal. Moderémonos un poco y comprendamos el sentido de asistir a un evento, que es más el sociabilizar con otros y disfrutar de su compañía.
Cuando nos ofrecen algo de comer que no nos gusta, podemos aceptar cortésmente y probar un poco, como muestra de consideración con los anfitriones que tuvieron el gusto de invitarnos. Cuando nos negamos a aceptar algo y no recibimos nada de los que nos brindan, la gente puede sentirse mal, tomarlo como un desprecio y hasta preocuparse.
Si por algún motivo no tomas licor, en el momento del brindis debes elevar tu copa y brindar con todos, así sea con agua o gaseosa.
La función de la servilleta de tela es limpiarse los labios y proteger el vestido de algún accidente que pueda presentarse con la comida, esta se desdobla y se pone sobre las piernas. Cuando se termina se pone sobre la mesa.
Cuando todos se encuentren sentados y aunque los platos estén servidos, no se debe empezar hasta que la Anfitriona lo haga primero.
Si la reunión es pequeña se debe dirigir a todos en general la conversación, pero si es una fiesta numerosa, se procura conversar con quién esté al lado.
Si tenemos que dirigirnos al personal de servicio, hagámoslo en voz baja y verifiquemos primero que lo que pidamos no esté puesto en la mesa.
Terminado el banquete, los asistentes deben quedarse un rato más, puede ser unos 30 minutos aproximadamente, porque es de mal gusto salir inmediatamente, demostrando con esto que no fueron sino a comer.
En estos eventos debe estar presente la alegría pero también la discreción al hablar, al tomar licor, al comer…nunca debemos dar aspecto de ordinarios o abusar porque cada exceso puede afectar nuestra salud, nuestra dignidad personal. Moderémonos un poco y comprendamos el sentido de asistir a un evento, que es más el sociabilizar con otros y disfrutar de su compañía.
Subscribe to:
Posts (Atom)